Escribir una carta terapéutica para cerrar ciclos

Escribir una carta terapéutica

¿Alguna vez has querido decir tanto pero has preferido callarte por miedo o por temor a agrandar el problema, y has sentido cómo esas palabras no dichas se han convertido en un nudo en la garganta que te ahoga y te hace sentir cada vez peor?

El problema de todo lo que no expresamos es que se va convirtiendo en dolor, en frustración, en rabia, en ansiedad,  y no hay nada más bonito que podamos hacer por nosotras mismas que permitirnos expresar y liberar todas esas emociones estancadas y aprender a dejar ir.

Si estás leyendo este post, te imaginarás que la herramienta que te voy a proponer es la escritura como terapia…

Pero no cualquier tipo de escritura. Hoy te quiero hablar de una técnica especial que utilizo mucho en este tipo de casos: las cartas terapéuticas. 

¿Qué son las cartas terapéuticas?

Las cartas terapéuticas son una herramienta poderosa que se suele utilizar en procesos de terapia, pero también es una propuesta creativa y terapéutica para hacer de forma personal.

Consisten en escribir una carta a una persona (viva o muerta), o a ti misma, para expresar sentimientos y pensamientos profundos. Palabras no dichas que nos ayudan a soltar y cerrar ciclos. 

Estas cartas no necesariamente tienen que ser enviadas; de hecho, lo terapéutico del tema está en el mismo proceso de escritura. 

Al poner en palabras lo que sentimos, estamos procesando nuestras emociones en un espacio seguro y  de manera estructurada, lo que a su vez nos ayuda a ganar claridad mental. 

Nadie va a leer lo que escribimos, por lo que podemos decirlo todo sin miedo a las consecuencias.

¿Por qué escribir una carta para cerrar ciclos?

Las cartas terapéuticas funcionan por varias razones psicológicas y emocionales. 

Las palabras sanan:

Cuando escribimos, liberamos pensamientos atrapados, expresamos emociones y encontramos soluciones a nuestros problemas.

Además, el acto de escribir en sí mismo es terapéutico y nos ayuda a explorar nuestro mundo interior sin juicios ni críticas, mientras reducimos la confusión mental que a veces tenemos y vemos las situaciones que vivimos y nuestros problemas desde perspectivas diferentes. 

Pero la razón por la que a mí más me gusta escribir cartas terapéuticas siempre que lo necesito es para aliviar la carga emocional que muchas veces siento que me consume. 

Regulación emocional:

Desde un punto de vista neurológico, escribir activa varias áreas del cerebro involucradas en el procesamiento de emociones y la regulación del estrés. En este post te explico por qué la escritura terapéutica también es beneficiosa para la salud.

 Esto puede llevar a una disminución de la actividad en la amígdala, la parte del cerebro asociada con el miedo y la ansiedad, y un aumento de la actividad en el córtex prefrontal, que está relacionado con la autorregulación emocional y la resolución de problemas.

Cierre de ciclos:

A veces todo lo que necesitamos es expresar lo que sentimos para poder cerrar un ciclo y seguir avanzando en nuestro camino de sanación. 

Decirle a esa persona que nos hizo daño lo que sentimos y la manera en la que nos afectó lo que pasó. Despedirnos de una situación, de una idea, de un lugar, de una expectativa y sentirnos más ligeras al poner en el papel todas esas palabras no dichas.

¿Las cartas terapéuticas se deben enviar o quemar?

La decisión depende de ti. No hay una manera correcta o incorrecta de hacerlo.

Yo casi siempre la rompo o la quemo, pero si estoy frente a una situación que yo sé que se puede mejorar si comunido de manera sincera y honesto mis ideas,  la envío a la persona en concreto.

Ejemplo: escribirle una carta a mi pareja o a mi madre expresando cómo me hacen sentir algunos de sus actos y diciéndoles exactamente qué necesito de su parte para sentirme mejor. 

Lo cierto, es que quemar o romperla puede ser un acto simbólico de liberación y cierre.

Un acto que puede representar dejar el pasado atrás y abrirnos a nuevas experiencias de vida.

¿Cómo escribir tu carta terapéutica?

1. Escribe en un lugar tranquilo:  busca un lugar donde puedas estar sola y sin interrupciones. Un lugar que te permita concentrarte mejor en tus pensamientos y emociones, sin temor a ser interrumpida.

Una vez lo escojas, respira profundamente y tómate un momento para conectarte contigo misma. Reconoce cualquier emoción que estés experimentando. Obsérvalas y vívelas.

2 .Ten a la persona/idea/situación en mente: ten claro a quién le vas a escribir. Recuerda que la carta puede ser para ti misma, a para una persona que ya no está en este mundo.  

Escribe el nombre de la persona, emoción o situación y empieza a escribir.  Puedes empezar con frases como “Me siento…”, “Necesitaba decirte que…”,  “Quiero decirte que…”, o “Lo que más me dolió…”

3. Reconoce tu propio dolor: este puede ser un paso difícil, pero es importante que confrontes las emociones dolorosas que te genera esa persona o esa situación.  Reflexiona sobre todo lo que necesitas dejar ir y, sobre todo, el porqué necesitas hacerlo. 

4. Deja fluir tus emociones: fluye con tus pensamientos. No te preocupes ni por la  la ortografía, la estructura o la gramática. No pienses si lo que estás escribiendo tiene sentido o suena literario.  Déjate guiar por tus palabras. 

Si sientes el propósito de la carta es perdonar o perdonarte, incluye esto en tu carta. Y aquí quiero hacer una aclaración. Esto no significa que justificas o aceptas lo que sucedió, pero sí que eliges liberarte de esos sentimientos que no te hacen bien y cerrar página. 

5. Sé honesta: no te censures. La carta terapéutica es un espacio seguro para expresar todo lo que sientes sin miedo a las consecuencia. Aprovecha esta oportunidad para abrir tu corazón y expresar todo lo que piensas y sientes. Ser realmente honesta con lo que sientes y vomitar palabras en el papel si es necesario, es lo que hace que esta experiencia sea terapéutica. 

6. Reflexiona y cierra: cuando termines de escribir, suelta el boli y tómate unos minutos para reflexionar sobre todo lo que que has escrito. 

Puedes finalizar haciéndote estas preguntas: ¿Cómo te sientes? ¿Te sientes más ligera o hay algún cambio emocional o mental? 

Como ves, no hay reglas estrictas, solo deja que tu corazón guíe tu mano. 

Espero que hagas este ejercicio la próxima vez que necesites dejar ir algo que ya no te aporta, seguir sanando y cerrando ciclos.

Y recuerda que el Journaling y la escritura terapéutica es un hábito que te hace bien y mejora la manera en la que ves y vives la vida.

¡Feliz y poderosa escritura!

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